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Vienen a por ti, de Marta Junquera. Reseña

Hará algo más de tres años que aterricé en este mundillo de literatura y letras de terror. Aquel día iba por primera vez a una presentación en la que varios autores daban el pistoletazo de salida a una antología basada en la Navidad. Por aquellas fechas yo era un simple lector —en realidad aún lo sigo siendo—que aterrizaba en aquella librería gracias a una simple conversación por Twitter. Tras los comentarios de rigor y mi sorpresa al descubrir que los autores eran tan humanos como yo, salimos del establecimiento para tomarnos algo en un bar cercano. Allí, dos de ellos me acogieron en su conversación y debatimos sobre los clichés del género y otros temas intrascendentes que ya no logro recordar. Sin embargo, cuando salí del lugar, sí hubieron dos cosas que se me quedaron grabadas en la mente: sus nombres. Aquellos dos escritores tan amables con un recién llegado como yo se llamaban Alberto M. Caliani —del que en unos meses oiremos hablar con motivo del lanzamiento de su nueva novela— y Marta Junquera, por aquel entonces autora de relatos en alguna antología y en una página web en la que compartía espacio con su compinche y varios autores que, a día de hoy, ya han sido publicados.

Vienen a por ti

Marta Junquera

Con esta historia del abuelo cebolleta quiero decir que la salida al mercado del título que hoy vamos a reseñar tiene mucho significado para un servidor. Por un lado muestra la tenacidad de su autora a la hora de seguir escribiendo y por otro el cómo un simple hobbie como el mío puede acabar convirtiéndose prácticamente en un modo de vida si al entrar en aquel entorno se le da la bienvenida con los brazos abiertos.

Moralinas aparte, la llegada al mundo de Vienen a por ti era muy esperada por muchos de los fans del género. Os preguntaréis por qué, ya que Marta no es una autora superventas, ni tan siquiera tiene un título en solitario más allá de esta primera antología. Sin embargo, si eres seguidor del terror en castellano, sabrás que en dicha temática ha participado en diversas antologías —Historia se escribe con Z, Érase una veZ, o Bueno, bonito, maldito— y en todas ellas ha salido ilesa de las reseñas más destructivas que han aparecido. Por todos es conocido la pulcritud de Marta a la hora de escribir, de lo original de sus propuestas y, sobre todo, del excelente sabor de boca que suelen dejar las últimas cuatro o cinco líneas de sus escritos. Con esta nueva antología no va a ser diferente.

Cuando me eché a la cara Vienen a por ti, lo primero que me encontré fue una buena edición, en la que la portada llamaba la atención con esa niña en primer plano, Polaroid en mano y echando una foto al lector; a su espalda cuatro crías difuminadas y con pinta de hijas de puta, marcaban el tono de la publicación.

Pero vayamos a lo importante. Con un prólogo de su autoría a modo de introducción, este ejerce de relato de apertura, ya que nos cuenta una pequeña historia en segunda persona que servirá para adelantarnos lo que nos vamos a encontrar a continuación. Como siempre que comento antologías, no voy a detenerme en todos y cada uno de los relatos, ya que sería demasiado denso y el objetivo primordial es amenizar la reseña mientras animamos a los lectores a buscar nuevas publicaciones. Y comienzo diciendo que esta es una de esas antologías que hay que poseer. Lo primero, por el precio. Por algo más de doce euros tenemos una edición que contiene quince relatos y todos ellos de una calidad indiscutible. La autora maneja muy bien los tempos, y sabe en qué momento ha de golpear al lector para que este no se levante en el siguiente asalto. Su estructura, cuidada y correcta, no se excede en detalles ni en diálogos. Todo lo que pone en la bandeja está ahí para ser paladeado porque todo ello es importante en el menú que ha preparado con toda su pericia. Pero eso sí, no te dejes engañar, porque si hay algo que Marta controla con verdadera maestría es el giro inesperado de sus textos. Muchos de ellos te dejarán tan sorprendido que volverás a releerlo para comprobar si de verdad todas las piezas encajan.

Por suerte para todos, la autora nunca se centra en un solo género y nos deleita con temas muy diferentes ente sí. Aunque su uso del terror como trasfondo es siempre bienvenido, los entornos en los que los introduce casi nunca suelen ser iguales al anterior. Dos amigas íntimas con una relación tóxica entre ellas; un hombre de familia que no sale del bache económico en el que se encuentra; un reloj de bolsillo presente en la familia desde generaciones atrás. Ya sean maldiciones, posesiones, personas de fuera de este mundo o un ataque de cuernos, Marta siempre encuentra el equilibrio perfecto para poder introducir su sello de identidad, no sin antes contarnos una historia interesante que poco a poco, va tornándose más oscura.

Usando la metáfora de la comida que he usado hace unas líneas, los relatos de Marta se convierten en un aperitivo perfecto pero adictivo que no pararéis de devorar hasta que su última letra entre por vuestros ojos. Además, quedaréis con ganas de más, a sabiendas de que su lectura continuada puede provocaros más de una indigestión de terror a los poco acostumbrados.

Destacando alguno de los relatos, La Camisa pone frente a nosotros uno de las mayores lacras que a día de hoy nos atenazan en esta sociedad aquejada de la falta de parné: la crisis. Un padre de familia no encuentra la forma de salir de su pozo personal y busca entre la basura cualquier resto que le pueda servir para llevar a la boca de sus hijos el alimento necesario. Una camisa en un contenedor será el clavo ardiendo que le ayudará a escapar de su presión. El retrato que hace del personaje es tan crudo que te lo crees desde el inicio, quizá porque más de una vez nos hemos encontrado en esa situación o hemos conocido a alguien tan desesperado como el protagonista; así de crudo es nuestro presente. En definitiva, cómo un problema se convierte en obsesión, y esa obsesión en absoluta locura.

El segundo relato a destacar es Como tú. Si bien la trama me recordó demasiado a una película de los noventa titulada Mujer Blanca soltera, busca —en mi vida privada también he llegado a conocer elementos como el de dicho film—, el hecho de poner como protagonistas a dos niñas jóvenes me ganó desde el inicio. Y fue así porque, a pesar de que el final es predecible, el cuento es tan real, tan similar a la realidad, que me fue imposible dejar de leer hasta su crudo final. De nuevo la obsesión gira como un buitre sobre las cabezas de los protagonistas, siendo el motor principal de la historia.

Y por último querría hacer mención a otro relato que, a mi modo de ver, es el mejor de la antología. Quizá porque mi género predilecto es la ciencia ficción, quizá simplemente porque Marta lo borda, pero creo sin lugar a dudas que si el Premio CIFICON fue para ella con este El cliente siempre tiene la razón, es porque el relato desborda calidad por los cuatro costados. Un futuro distópico en el que a los bebés al nacer se les implantan chips con predisposición a ciertas conductas, evitando así «fallos» en las mismas. Una relación entre padre e hijo, ambos médicos especializados en la cirugía de su tiempo, pero que se encuentran algo alejados desde la muerte de su madre. Una empresa emergente y pionera en la colocación de dichos chips… De nuevo el debate filosófico sobre lo que se debe o no se debe hacer, sobre si el hombre puede llegar a ser Dios para el hombre. Marta espera al final para darnos un bofetón de madre en la cara, que nos deja sonrojada la zona durante un buen rato, recordándonos así la buena propuesta de su cuento.

No puedo dejar esta reseña sin decir que, como en todas las antologías, en Vienen a por ti hay relatos que sobresalen más que otros, pero al menos en el balancín de la calidad literaria no hay que preocuparse de un desequilibrio demasiado pronunciado. Sí es cierto que yo soy seguidor del trabajo de esta autora desde Que la conozco, por lo que muchos de sus relatos los he leído en más de una ocasión. Es por eso que —no tiene que pasarle a todo el mundo— hay ocasiones en las que el final te lo ves venir. Su estilo es tan característico que mientras lees, tu mente no hace más que sopesar probabilidades de lo más rebuscadas en busca de la clave del relato, lo que te hace acertar en alguna ocasión. También el hecho de ser lector compulsivo de cuentos cortos ayuda bastante a ubicar la realidad de lo que está pasando, no por ello acertando siempre, ni mucho menos. A veces la imaginación y mala baba de la autora son superiores a lo que puedes imaginar.

Vienen a por ti, la última publicación de la Editorial Cazador de ratas en una clara apuesta por el terror patrio y, de nuevo, por la calidad. Pocas antologías suelen tener un equilibrio tan compensado como la que nos ofrece la editorial de Carmen Moreno. Es por eso que, tras este tentempié, solo nos queda esperar a que Marta Junquera nos regale su prosa en algo más extenso en forma de novela, algo que tarde o temprano llegará a nuestras librerías. Por si alguien se preguntaba cual era la razón por la cual esta mujer es miembro de NOCTE desde hace más de dos años, que sujete el libro entre sus manos y eche un vistazo a tres o cuatro de sus relatos. Si cree que no se merece estar donde está, es que no tiene mucha idea de lo que se cuece en la próxima literatura de género en España.

Vienen a por ti

Título: Vienen a por ti

Autor: Marta Junquera

Editorial: Cazador de ratas

ISBN: 9788494496165

Precio: 12,95

 

J.A. Campos (Toluuuu)

J.A. CamposVienen a por ti, de Marta Junquera. Reseña

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