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El futuro de la ciencia ficción

Durante el primer Festival de Fantasía de Fuenlabrada #FFF hubo varias charlas interesantes, pero la charla de la que más ganas tenía era “Nuevos caminos en el género de la ficción”  y que tenía como ponentes a gente como Rafael Marín, León Arsenal y Javier Negrete, todos y cada uno, exponentes de la ciencia ficción española (además de cultivar otros géneros como el fantástico, novela histórica o el cómic).

La primera revista de ciencia ficción estadounidense.

La primera revista de ciencia ficción estadounidense.

En esta charla surgió en un momento la pregunta sobre como veían hoy en día el género de la C.F., y la respuesta casi unánime fue que lo veían muy devaluado, que ya no se hacían obras tan buenas como las de hace un par de décadas.

Ante esta afirmación, y cuando llego el turno de preguntas, me dirigí a los ponentes para preguntarles si no pensaban que el género (o gran parte de la calidad que echaban de menos en él)  se había trasladado a otras nuevas formas como son los videojuegos, la televisión o el cine (aquí quizás en menor medida).

La respuesta que recibí es que ellos no pensaban que lo que se hace en otros medios, que no sea el papel, sea C.F. Es cierto que la ciencia ficción que nos llega a España es cada vez más escasa y más minoritaria, y que la mayoría de lo que se publica no son sino reediciones de libros clásicos (sobre todo Asimov y Dick) y alguna saga asentada. Es difícil ver publicado algo de algún autor desconocido a no ser que venga avalado por unas ventas vertiginosas en otros países (porque los premios no sirven de mucho, ya que son bastante desconocidos para el público general). Así que, por este lado, si estoy de acuerdo en parte con ellos: la C.F. está en decadencia, pero no por una bajada de su calidad, sino por lo poco (y de baja calidad) que se publica en España.

Donde no estoy de acuerdo es en no considerar que lo que sé está haciendo en otros soportes no sea C.F., y menos en que esta sea de menos calidad que la escrita.

Ejemplos de calidad los tenemos en series como Fringe, Firefly, Galactica, Babylon 5 o los spin-off de Star Trek. En Juegos tenemos maravillas como la trilogía Mass Effect, Deus Ex, Starcraft, etc…Y en películas tenemos el resurgir de la franquicia Star Trek, Oblivion, Wall-e, el rebuild de Evangelion o Space Battleship Yamato.

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¿Qué ha pasado para que en otros soportes se haya dado un salto cualitativo de calidad que no se ha dado en papel?. Una de las razones es que lo que consideramos C.F. hard, la que se basa fielmente en la ciencia conocida, se ha visto alcanzada (si no superada en algunos momentos) por la ciencia y los avances que vemos cada día en la prensa. Así que se hace difícil conseguir ese sentido de la maravilla que tenía hace un par de décadas. De lo que nos mostraba esta ciencia ya solo nos queda la colonización de otros planetas. Ya que, aunque algunas cosas que nos plantea, ya tomamos como reales postulados planteados como el viaje intergaláctico. No los hemos realizado, pero cada día aceptamos que estamos más cercanos a realizarlos. Y eso le resta capacidad de asombro.

Un ejemplo de esa ciencia que ya no nos asombra son los libros de Michio Kaku, donde usando una escala de improbabilidades nos muestra que poco de lo que la C.F.. hard nos propone esta lejano, si no en el plano real al menos en el plano teórico.

Por otro lado, cada día nos encontramos más sumergidos en una sociedad de caracter eminentemente visual, donde una mayoría quiere recibir la información de la manera más sencilla posible, sin tener que realizar un esfuerzo importante de procesarla. Aquí es donde entran los otros soportes, ya que por mucho que el protagonista del libro te explique lo que ha pasado, has de hacer un improbó esfuerzo de imaginación para, si no comprenderlo, ver la imagen en tu mente. Y los videojuegos, la tele y el cine te lo ahorran, ya que a la vez que oyes la explicación ves los resultados (otra cosa es que aun así haya gente que siga sin entenderlo). Y hay veces que se pasan de darlo masticado y espantan a los espectadores más exigentes.

Aun así, hay una ligera corriente dentro de estos sectores que trata a su público con respeto y trata de no tomarlos por paletos que solo van a ver explosiones. Y tratan de hacer los productos más redondos que pueden, hasta llegar a puntos en los que hay discusiones sobre lo que realmente quieren contar (Evangelion, Mass Effect).

Muchas productoras de videojuegos se han dado cuenta que ya no les sirve publicar un juego con unos gráficazos pero con una mecánica de mata-mata. Cada vez la gente pedía poder intervenir más dentro del desarrollo del juego, y eso no se consigue haciendo solo que debas decidir si vas por el túnel de la derecha o el de la izquierda. Eso solo se consigue con un buen guión, que te enganche desde la primera escena cinemática y te haga sentir que cualquier decisión que tomes será capital en el desarrollo del juego. Además, cada día asistimos más a la creación de juegos de ciencia ficción con entornos abiertos, en los que podemos estar horas deambulando por sus parajes y realizando tareas secundarias o “farmeando”, como en el maravilloso  Fallout  (y un ejemplo de juego que ha ido a la inversa y por ello ha visto reducido su prestigio es la saga de los Final Fantasy).

Así que los juegos, a la vez que mayor espectacularidad, cada día nos ofrecen mejores guiones unidos a una mayor inmersión en los mismos, cosa que la mayoría de los libros no da.

El género en la televisión ha sufrido una evolución parecida. Desde las series “tontorronas”  de los años 70 a los 80,hemos visto una evolución a partir de finales de los 90, con un crecimiento espectacular en la calidad de sus guiones. Esto se debe a que las series permiten, al igual que los videojuegos, aunar las explicaciones con la visibilidad de la ciencia. También hemos de tener en cuenta el auge de los canales de pago, que han de buscar productos de calidad para atraer a suscriptores. No es lo mismo atraer a miles de personas con una serie normalita que con una que arrasa en cada entrega de premios y que tiene rendida a la crítica. Esto ha atraído a muchos escritores que ven en la pequeña pantalla un medio menos constreñido que los libros, donde pueden desarrollar más sus ideas sin estar limitados a un número limitado de páginas, ya que si la serie tiene éxito la renovarán enseguida y tendrá muchos capítulos para seguir con sus ideas así como a poder recibir un feedback más rápido por parte de los seguidores. Amén de que cada día las cadenas usan las redes sociales para aumentar aun más su universo, por lo que el guionista podrá desarrollar las ideas descartadas por falta de espacio, y que si aclaramos de libros deberían de esperar a que la saga tuviera éxito para verse publicadas (y aquí entra el problema de esperar a que termine la saga y que  entonces ya no le importen a nadie o intercalarlas alargando el ritmo de publicación y exponiéndose a que la gente deje la saga por el hastío de la espera entre los libros de la saga principal). Y a todo esto hay que sumar el despliegue técnico que desarrollan estas series, que aunque no llega al de los blockbusters del cine, si que superan a veces el de películas creadas para hacer una buena taquilla.

Y en el cine ocurre lo inverso, hemos de irnos al cine más personal y de autor (indie, si queréis) para ver películas interesantes de género. O películas sin pretensiones.

Es difícil encontrar películas de gran presupuesto que se puedan considerar excelentes ejemplos de C.F. (Pacific Rim juega en otra liga), ya que desde su misma concepción buscan llegar a un público masivo y para ello has de simplificar sus ideas (aquí hay honrosas excepciónes cómo Nolan) y aunque puedan ser espectaculares y nos devuelvan el Sense of Wonder luego naufragan por un guión demasiado simplista (Avatar) o por tenerlo lleno de sinsentidos (Prometheus).

Así que hemos de refugiarnos en ese cine indie para ver buenas películas de C.F., y ahí tenemos películas como Moon o Sunshine, donde hacen de la escasez de presupuesto su principal caballo de batalla y nos traen unas historias fabulosas. Y otro frente para ver buen cine de C.F. nos viene de Oriente y sus películas de animación, y si tenéis dudas ahí tenéis las películas de Evangelion, series como Raxephon y películas reales como la de Space Battleship Yamato, la cual yo disfrute como un enano.

Aun que hay que advertir que el ritmo y el fondo no es el mismo al que estamos acostumbrados en occidente, ya que su ritmo suele ser más pausado (y abundan los silencios donde las expresiones o lo que no se dice domina) y muchas de sus obras tienen un fondo psicológico/filosófico envuelto en ciencia ficción que hace que la película se pueda revisión al múltiples veces y que en cada una saquemos un significado nuevo.

Así que considero que la C.F. no está en decadencia, simplemente se ha adaptado a los nuevos soportes que han surgido en el tiempo, al igual que en su momento hizo la novela negra (y que ha visto un renacimiento literario en los últimos años gracias a la apertura a nuevas voces de países con una literatura desconocida en estos lares). Otros géneros aun no han dado ese paso completamente (aunque la fantasía y el cómic ya van en ese camino). Y seguramente volveremos a ver obras de calidad en nuestro país, solo falta ese libro que de él pelotazo necesario para que el género se democratize y las editoriales se atrevan con obras menos convencionales.

Alberto Plumed

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