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Cicatriz. Crítica

Creo que en otra reseña ya comenté lo difícil que me resultaba expresar mis impresiones sobre los libros de amigos o conocidos cercanos, ya que me entran sudores fríos solo de pensar que cuando llegue a la última página tendré que decirles que el libro no me ha gustado, me ha dejado frío o tiene errores garrafales que impiden que el disfrute de la novela sea pleno. Recuerdo también haber mencionado otra vez que no consigo engancharme a los libros que están escritos en primera persona, y aunque sé que es un recurso que normalmente permite una mejor inmersión en la obra ya que nos pone en la piel del propio protagonista – y por tanto sabemos, sentimos y padecemos lo que él padece – , a mí me cuesta empatizar con ellos y en muchos casos me causa rechazo. Y en esto que te llega una de esas personas y te pasa su novela para que te la leas antes del lanzamiento y te das cuenta de que está escrita en primera persona. Ya no son sudores fríos, sino cataratas heladas.

Menos mal que sabiendo de quién venía, y con lo que me había adelantado de la misma, tenía la esperanza y la ilusión de que hubiera creado algo que me lograra enganchar. Y vaya si lo hizo, tanto, que al llegar a la última página no me entraron los miedos típicos al tener que pensar qué le iba a decir sobre lo que me había parecido su libro. No, lo que me entró fue una terrible tristeza de tener que despedirme de unos personajes que me habían cautivado y acompañado durante los días que había estado pegado al libro.

Creo que ya os habréis dado cuenta —al ver la foto del encabezamiento— que estoy hablando de Cicatriz, la nueva novela de Juan Gómez-Jurado editada por todo lo alto en Ediciones B. No voy a hablaros de cuál es su sinopsis, ya que para eso podéis ir a la web de cualquier tienda y leerla allí, aunque os recomiendo que no lo hagáis y que os sumerjáis sin ningún conocimiento en su lectura.

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¿Qué vais a encontrar en esta novela? Ni más ni menos que un Thriller con mayúsculas, lleno de personajes memorables pero que huyen de los clichés y estereotipos que suelen llenar este tropo —no diré género, pues sé que al autor no le gusta esta palabra -, personajes que se nos muestran como seres tridimensionales que se mueven por los mismos instintos que nos mueven a todos: venganza, poder, ambición, miedo a la soledad, ira, resentimiento y quizás la más importante y más fuerte de todas, amor. Pues finalmente la novela se nos acaba mostrando como una historia de amor entre un ser asocial y que solo es capaz de demostrar esta sensación ante un hermano con deficiencia mental —y hasta qué punto podríamos pensar si más que amor es necesidad de tener alguien que dependa de él—y otro ser que ha antepuesto la venganza ante cualquier otra emoción y que no ve a los demás sino como armas —u objetos—que usar para conseguir sus objetivos.

No esperéis una historia original y llena de giros inesperados, pues no la vais a encontrar. Muchas veces confundimos la originalidad con la calidad y no es así. Una novela puede ser original, pero estar mal escrita y echar por tierra todo el armazón que ha montado. En otros casos podemos encontrarnos con tramas ya conocidas y en las que nos sentimos cómodos pero que se derrumban por una falta de carisma en sus personajes y, lo que es peor, de ritmo. No es el caso de Juan, ya que partiendo de una historia bastante conocida y usada, ha sabido llenarla de personajes tridimensionales como ya he comentado más arriba y sobre todo ha sabido darle un ritmo endiablado, parecido al de una montaña rusa: subimos la cuesta conociendo a los personajes y cuando ya parece que nos va a lanzar de cabeza contra el suelo, se permite un parón para que reflexionemos y pensemos en cómo ha dispuesto las piezas y cuando menos nos lo esperamos nos lanza cuesta abajo, para volver a subirnos, descolocarnos todo y vuelta a ir de cabeza contra el pavimento.

Hacía tiempo —seguramente desde que cayó en mis manos el último Markaris—que no me lo pasaba tan bien con una novela. Si el griego me hace sonreír con sus referencias a la situación actual del mundo y el cinismo con el que lo presenta, Juan lo logra con la cercanía que le ha dado a los personajes —en especial el protagonista— mediante expresiones que oímos cada día en nuestras vidas, e incluso se ha permitido referencias frikis «light» que premiarán al lector que sepa algo del tema, pero que tampoco penalizarán al lego ya que son frases o personajes conocidos por el cine o la televisión.

Pero que esto no os despiste: la novela tiene un gran trabajo de documentación desde su inspiración —una mujer practicando ante un saco de boxeo en un gimnasio vacío de Chicago— hasta el tocho que en breve compraréis. Ya no es solo por los elementos tecnológicos que aparecen, muy bien explicados y desarrollados para los más profanos en la materia —y ahí hay un buen par de guiños a personajes reales—, datos históricos –basados en hechos reales— y otros que, por bien de la trama y del autor, no revelaremos. Pero sí os podemos asegurar que son muy difíciles de desarrollar por el secretismo con que se rodean. Y os puedo decir que el equilibro entre una documentación deficiente, didáctica o pedante es muy difícil. La primera no hace sino que pensemos que el autor no quería trabajar en demasía y ha tirado por lo fácil —Wikipedia o fuentes no contrastadas y cuyo máximo exponente es Dan Brown— y la última es exasperante, ya que nos llena la lectura de datos intrascendentes que tapan los necesarios y hacen que la lectura sea farragosa —en esto Tom Clancy era el rey—. No es lo que encontraréis en Cicatriz, porque no la vais a ver. Está ahí, pero ni se la ve de más ni se la ve de menos. Muchos pasaréis por encima de ella sin daros cuenta, pero si una vez que hayáis terminado la lectura, volvéis hacia atrás y tratáis de reiniciar el libro vaciando esos datos o sobredimensionándolos, os daréis cuenta que no será una lectura tan satisfactoria.

Para ir cerrando: es un libro muy recomendable, ideal para todo aquel que, ya siendo lector de este tipo de novelas, quiera un Thriller —vuelvo a repetir las mayúsculas – con ritmo y personajes carismáticos que le enganche desde la primera página, incluso para aquel que quiera acercarse a este tropo por primera vez, ya que le sorprenderá la frescura, el dinamismo, los giros en una historia que no nos es desconocida. Da gusto ver cómo en España se pueden hacer buenas novelas negras que no tengan como marco la Guerra Civil, los bajos fondos de Madrid o Barcelona o la transición. ¿Que está ambientada en otro país? No es ningún problema, las buenas novelas no necesitan tal o cual ambientación, funcionan por sí solas y en este caso así sucede.

20506gTitulo: Cicatriz

Autor: Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B

Nº Páginas: 576

ISBN: 9788466657990

Precio: 19,50 € (papel) / 4,99 € (digital)

 

Alberto Plumed

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